Sanidad en Jaque II

Segunda parte de la serie Sanidad en Jaque, sobre el ataque del conservadurismo a la Sanidad Pública. Ver la primera parte.

En el camino hacia la privatización sanitaria encontamos varios escalones. En 1987 el Banco Mundial recomendaba a los gobiernos disponer de un marco en el que unos proveedores, generalmente privados, tuvieran un incentivo para ofrecer a las familias servicios que estas desean y por los que están dispuestos a pagar, incluyendo los servicios sanitarios o el suministro de aguas, por ejemplo. En su propuesta de actuación el primer paso era trasladar a los usuarios los gastos en la utilización de las prestaciones, es decir, el copago; el segundo y tercero ya eran ofrecer esquemas de aseguramiento utilizando recursos privados. Entre esos dos pasos hay un escalón intermedio, las Iniciativas de Financiación Privada (PFI), que ya se ha puesto en marcha en Comunidades Autónomas como Madrid, Valencia o Castilla La Mancha, todas gobernadas por el Partido Popular.

Mediante esta fórmula, empresas privadas financian la construcción de hospitales para el sistema público. La Administración pública presta y controla lo estrictamente sanitario (aunque en algunos casos también se traslada y estaríamos entonces hablando de una concesión administrativa), paga un canon anual a las empresas durante el tiempo acordado, que oscila entre los 30 y los 60 años, y les subcontrata la construcción, mantenimiento, limpieza, seguridad, catering, hostelería, servicios auxiliares, logística, gestión de la documentación y administración de los centros.

Las bondades que se le atribuyen son siempre las mismas: Gestión más eficiente y reducción del gasto sanitario. La experiencia ha demostrado que no son legítimas, veamos por qué:

¿Conllevan las IFP una disminución del gasto sanitario?

Debido a que la inversión inicial es privada es verdad que en un primer momento estos sistemas permiten hacer frente a grandes proyectos sin aumentar el déficit. Sin embargo, lo que se hace en realidad es hipotecar el futuro, puesto que si bien los pagos negociados de arrendamiento no se presupuestan, son compromisos económicos que deberán cumplir los sucesivos gobiernos durante décadas.

Por otro lado se ha demostrado que a largo plazo el desembolso es mucho mayor. Esto ocurre por dos razones: en primer lugar porque para financiarse las empresas deben hacer frente a un interés mayor que la administración y en segundo lugar porque el sector privado debe producir beneficios para sus inversores. Encontramos un ejemplo cercano en la Comunidad de Madrid. El Gobierno de Esperanza Aguirre promovió la construcción de siete hospitales de modelo PFI presupuestados en 761 millones de euros, pero el coste que deberán abonar los contribuyentes durante los siguientes años asciende a 4284 millones. Más globalmente encontramos el caso del Reino Unido donde se ha demostrado un aumento medio en el gasto entre el 72% y el 85% desde la aplicación de este modelo.

¿Es la gestión sanitaria privada más eficiente?

La eficiencia es un concepto interesante, hace referencia a la relación entre los recursos empleados y los resultados obtenidos  pero puede variar enormemente en función de cuáles sean los resultados esperados, ya sea la mejoría de los parámetros sanitarios de una sociedad o una retribución económica. Los hospitales PFI no han sido planificados para atender las necesidades de la población, sino para obtener la máxima rentabilidad de una inversión. Son prácticas frecuentes el recorte de prestaciones, la disminución del número de camas y la selección de riesgos, consistente en derivar a los pacientes crónicos y las patologías más complejas y costosas a hospitales públicos. Además suelen contar con plantillas más reducidas, salarios inferiores y condiciones laborales más precarias.

Al margen de todas las consideraciones económicas hay que señalar que estos hospitales son generalmente peor valorados por los usuarios, lo que evidencia que estas iniciativas a parte de no mejorar la gestión, tampoco mejoran el servicio y simplemente abren un nuevo mercado de lucro a costa de las necesidades sanitarias de los ciudadanos.

Sanidad en jaque I

Para muchos de los que nacimos de la mano del Sistema Nacional de Salud resulta desconcertante ver el sistemático ataque al que está siendo sometido durante los últimos meses. Desde la llegada de las derechas al poder regional y nacional el Sistema de Salud ha llegado a considerarse “inviable”“insostenible”  o “chapuza”, mientras que desde el exterior la percepción es radicalmente distinta. Nuestro sistema no sólo es universal, moderno y eficaz sino que la OMS lo sitúa el sexto más eficiente a nivel mundial.

A pesar de ello, algunos sectores de la sociedad consideran que el gasto sanitario es excesivo en estos tiempos de crisis y proponen el copago como impuesto sobre el servicio, a pagar por el usuario. Los más moderados proyectan una tasa de carácter disuasorio para evitar el abuso al que, dicen, se somete el sistema. En realidad, disuasoria o recaudatoria, esta medida no es solo injusta y cruel sino que es ciegamente cortoplacista. Es injusta porque obliga a hacer un esfuerzo económico superior al enfermo, cuando es evidencia médica que la prevalencia de enfermedad es mayor en las personas de bajo nivel socioeconómico. Es cruel porque tasa el bienestar de una persona que acude al sistema necesitada en un momento de debilidad. Y por encima de todo es un desastre de planificación sanitaria a largo plazo. La gran mayoría de los avances en medicina de los últimos tiempos se basan en la detección y tratamiento precoz, teniendo en cuenta que una biopsia, una pastilla o sencillamente el cambio en el estilo de vida a tiempo, ahorra sufrimiento al enfermo y dinero al sistema. El aplazamiento de una consulta de atención primaria origina más tarde costosos tratamientos oncológicos, farmacológicos o quirúrgicos que aumentarán el gasto sanitario.

Desde JSE-Egaz Zona Minera creemos que la universalidad de la sanidad española, su libre acceso y su internacionalmente reconocida eficiencia son un motivo de orgullo y defendemos la necesidad de mantenerlos como tales. En este sentido deberían tomarse en consideración medidas como las que propuso Rubalcaba en su programa, dirigidas a optimizar los recursos. Por ejemplo, fomentar la compra de medicamentos, productos sanitarios, equipos y tecnologías asistenciales de manera centralizada; implantar criterios comunes de eficiencia energética; financiar sólo el medicamento eficaz más barato o mejorar la gestión de los cobros del SNS a terceros.

Es cierto que el gasto sanitario será mayor en el futuro, el aumento de la esperanza de vida y la cronificación de enfermedades antes mortales precisarán que desarrollemos nuevas estrategias. Pero nuestra sanidad pública no es un lujo como quieren hacernos creer, sino un derecho, otorgado por nuestra recién homenajeada Constitución. De modo que, en la medida de lo posible, tratemos de encontrarle a este problema salidas por la izquierda.

Euskararen eguna

Gaur, abenduak 3, euskararen eguna ospatzen dugu Euskadin. Meatzaldeko Gazte Sozialistek, guztiona den hizkuntza honi omenaia egin nahi diogu, politikarengandik bereiziz, kultura bezala bakarrak eta apartekoak egiten gaituen ezaugarri moduan aldarrikatuz. Izan ere, euskara arma gisa erabiltzeak ez du geure hizkuntza kaltetu baino egiten, eta ondorioz euskal gizarteari aipua kentzen dio.

Orain arte, gizarte bezala eman ditugun pausoek geure hizkuntzaren oinarria finkatu dute, geure izaeraren parte izaten jarraituko duela bermatu dute. Hemendik abiatuz normalizazioaren bidetik jarraitu eta guztion ahaleginaren bitartez, euskarari merezi duen garrantzia itzuli behar diogu, ez lengoaia zaharkitu eta agurgarri moduan, baizik eta zor diogun kemen eta gaurkotasunarekin.

Atzo bertan, ehun urtean behin gertatzen diren kasualitate bat izango balitz bezala, berbalagun programan parte hartzen zeuden neska-mutil batzuekin egin nuen topo arratsaldeko kafea hartzen nengoela, sarrera honetan zer kontatu behar nuen pentsatuz. Ez da gauza arraroa horrelako talde batekin topatzea, baina hain gazteak zirenez deigarria iruditu zitzaidan. Hamabost edo hamasei urte izango zituzten. ‘Zerbait ondo egiten ari garenaren seinale’ pentsatu nuen.

Lengoaiaren inguruan osatzen dugu gure nortasuna, batez ere gazteak garen bitartean hartzen ditugun erabakien bidez. Gaur egun gazte euskaldun guztiok daukagu euskara ikasteko aukera, eskola publiko zein pribatuetan, institutuetan eta euskaltegietan, baina aukera izateak ez du beti interesa pizteko ezta zabaltzeko balio, hau da aurretik daukagun erronka nagusia. Etorkizuna ez da gazteok euskaraz hitz egiteko ahalmena eta baliabideak izan ditzagun, baizik eta euskaraz bizitzeko nahia eta gogoa.

Día de la memoria – Memoria eguna

Apenas 21 días después del cese definitivo de la actividad armada de ETA nos encontramos celebrando la segunda edición del Día para la Memoria. La elección de la fecha no es aleatoria, la banda terrorista sólo nos dejó este día sin aniversarios que lamentar.

Es, sin embargo, decepcionante que llegue una fecha tan señalada con tan palpable falta de unidad. No ha sido posible una ofrenda ni un comunicado conjunto debido a pequeños matices pero también a algo mucho más fundamental: la definición de víctima.

Frente al Parlamento Vasco lucían esta mañana dos ofrendas florales reflejo de las diferencias ideológicas de lo que se entiende por víctima. A este respecto el lehendakari Patxi Lopez podría haber hablado más alto pero no más claro “El que muere queriendo matar no es una víctima, es un asesino frustrado”. También ha incidido en la importancia de recoger cada una de las experiencias de las víctimas de la violencia, para construir una “verdad compartida”.

Esta misma idea estuvo muy presente ayer en el EncuentroPORlaMemoria, que se llevo a cabo de la mano de Iñaki Gabilondo y la Cadena Ser en el teatro Campos Elíseos de Bilbao. Sociólogos e historiadores remarcaron la necesidad de registrar todos los relatos de todas las víctimas y quienes se hayan sentido perjudicados, para que lo que ha pasado aquí estos cincuenta años no se pierda sin remedio. Bien sabemos las consecuencias de cerrar las heridas en falso y aunque costará conseguir un relato común de los últimos 50 años, a nada nos lleva otro Pacto del Olvido.

En este día de la Memoria se siente la falta de un paso fundamental en el proceso, y es que la pelota de ninguna manera se encuentra en el tejado del Gobierno, la izquierda abertzale y el entorno de la banda terrorista tiene que hacer un reconocimiento del daño causado. El reconocimiento del daño es imprescindible para alcanzar algún día un relato compartido.
Reivindiquemos la Memoria como, en palabras del lehendakari, “muro de contención frente a posibles tentaciones totalitarias en el futuro”. El gran desafío para Euskadi es convertir la experiencia amarga en conciencia popular.

En medio de la incertidumbre

El pasado 15 de mayo, cientos de jóvenes se reunieron en diversas ciudades para reclamar profundas reformas en el panorama socioeconómico. El apoyo de personas de diferentes edades e ideologías ha dado continuidad a lo que es ya un movimiento social que se mira en el espejo de las exitosas concentraciones de algunos países árabes.

La decisión de expresar de esta manera el hastío que un gran número de personas siente por la política se enmarca en el conjunto de opciones que tienen los descontentos para hacerse oír. Y es que, con un bipartidismo muy marcado, se necesitan contundentes golpes de efecto para que esta percepción se tambalee en la mente de las personas. La manifestación es una forma legal y efectista, que, por su continuidad, ha comenzado a incomodar a los estandartes del bipartidismo que ya buscan puntualizaciones para limitar un derecho constitucional.

Túnez y Egipto son dos ejemplos que incitan a la concentración, pero hay que tener en cuenta la diferencia de los contextos. En estos países, el insistente movimiento social consiguió desbancar dictaduras asentadas, contra las que las razones para una protesta reiterada eran más poderosas, ya que los derechos básicos y la calidad de vida eran –y aún son- menores. Un buen ejemplo para entender la diferencia es la protesta de la Asociación de comerciantes textiles que pide el desalojo de los manifestantes de la Puerta del Sol. Este hecho hubiese sido impensable en un lugar donde se carece de libertad y bienes básicos. Pero, cuando estos factores están garantizados, pedir más ya no es tan apremiante.

Si se siguen utilizando como referencia los dos países africanos, no se debe pasar por alto que a la defenestración de los dictadores no ha seguido una democratización de sus gobiernos. Y mientras en Túnez aún no se ha depurado por completo el Ejecutivo, en Egipto todavía comanda el país una junta militar. De ello se debe deducir que las protestas pueden impulsar a algunas reformas políticas, pero no a la garantía de que los logros no sean más que difusos avances.

Con el fin de que el ‘Movimiento 15-M’ pueda conseguir alguno de sus objetivos, capeando la antipatía de algunos ciudadanos y adversas lagunas legales, las reivindicaciones deben ser coherentes con sus posibilidades de fructificación. Hasta el propio Rajoy señaló que algunas reclamaciones son negociables. Además, si el movimiento presume de ser plural, dando cabida a conservadores descontentos y convencidos troskistas, el equilibrio debe regir las propuestas presentadas. No creo que sea oportuno hablar de República, por innegociable e impopular entre los sectores del movimiento más tradicionalistas. Si los manifestantes se esfuerzan en la consecución de algunas reformas sociales y políticas factibles, y después se encargan de supervisar su mantenimiento, se habrá cristalizado una primera fase de logros impelidos desde la calle, a la que otras personas en el futuro podrán plantearse dar continuidad.

La falta de perspectiva temporal nos atasca en el presente, y nos olvidamos de que hay un mañana. En muchas ocasiones, se reivindican derechos que en el momento presente no son viables, pero hacia los que se puede caminar asentando las bases de un proceso que futuras generaciones deberán continuar. Incluso la democracia ha necesitado el esfuerzo de varias generaciones para encontrar cabida en el planteamiento político de los estados.

Los manifestantes de la Puerta del Sol y otros lugares cuentan con el tiempo. La lección que aporta la historia es que su transcurso es una carrera hacia delante. Cada vez, hay más estados democráticos, los derechos sociales, económicos y políticos cuentan, con el paso de las décadas, con una mayor implantación, se busca el destierro de la violencia como instrumento de coacción política. Todos estos datos deben invitar al trabajo, pero al trabajo paciente, porque una labor coherente a favor del cambio puede motivar que lleguen nuevas reformas políticas, acorde con la inercia de la historia. Pero si esa tarea se descuida a favor de una búsqueda descabellada de cambios, el choque entre instituciones políticas y manifestantes puede frenar los avances. No se trata de ambicionar un definitivo ‘Mayo del 68’, sino de lograr que un anhelo de progreso recorra el espíritu de los ciudadanos y continuos pequeños ‘mayos’ contribuyan a la evolución natural de la sociedad.

Erlantz